DOMINGO 16 DE JUNIO DE 2013

Cuánto quiero que mis almas escogidas comprendan profundamente la importancia del apostolado de mi Divina Misericordia y en especial la importancia que tiene en el mes de Junio.

De comprenderlo serían muchas las almas que abandonarían el camino de la condenación y se abrazarían al camino de la salvación. 


Más aún, muchas de estas almas se convertirían en apóstoles de mi Divina Misericordia. Los mismos apóstoles de mi Divina Misericordia renovarían su fuerzas y acometerían con mayor entusiasmo la tarea de la salvación de sus hermanos.  


En este mes mis gracias mueven los corazones y las mentes de los pecadores más empedernidos y hacen que mis almas escogidas me amen con mayor fervor. 


Aquellas que hacen el primer Viernes de este mes encienden más aún el fervor de sus corazones y tienen mayor misericordia con todos sus hermanos, especialmente con aquellos que se han enfriado en su fervor y con aquellos que me rechazan mas. 


En este mes los que predican sobre mi Divina Misericordia, los que escriben o hablan sobre mi Sagrado Corazón reciben de mí gracias especiales para que digan todo lo que sale de mi Corazón que quiero que comuniquen a sus hermanos.  


Sin saber cómo, dejarán de seguir los guiones que tenían preparados y de sus bocas fluirán mis palabras y dirán cosas que no habían preparado. Seré Yo el que hable a través de ellos con palabras llenas de amor y misericordia que llegarán a las mentes y corazones de los más alejados y los moverán a la conversión. 


En este mes mis sacerdotes consagrados a mi Sagrado Corazón hablan con palabras que brotan de mi Corazón. Sus homilías, sus confesiones, sus direcciones espirituales alcanzan una profundidad insospechada ya que las gracias que salen de mi Corazón los cubre a ellos y a los que les escuchan de forma especial. 


Estas gracias retornan a mi Corazón con grandes frutos que los presento con gran amor a mi Padre y los pongo al cuidado del Espíritu Santo para que produzcan a plenitud.