LUNES 4 DE MARZO DE 2013

¡Hijos míos! Mi corazón arde de amor por cada uno de ustedes. Como deseo tenerlos a todos a mi lado para que sean felices eternamente. Sufro al verlos sufrir tantas calamidades. Cuanto deseo transformarlo ya todo para que cese tanto dolor y sufrimiento y se inicie el tiempo de una alegría que nunca acabará ni nadie podrá turbar.

 

Mi Divina Misericordia es la que ha impedido que el tiempo final llegara y se realizara la ya anunciada transformación de todo lo creado. He querido que todos se salven y le he dado la oportunidad a todos los seres humanos que han existido hasta estos tiempos. Son muchos los que ya se han salvado y serán muchos los que se salvarán hasta el propio día en que me manifieste de nuevo al mundo.

 

Ha sido mi amor y mi Divina Misericordia la que ha hecho que el tiempo final se haya extendido siglos tras siglos sin realizarse. Los he amado no sólo hasta el extremo de morir en la cruz por todos ustedes sino hasta el extremo de alargar el tiempo del juicio final siglos tras siglos. He querido que todos se salven, pero ha llegado ahora el tiempo en que son muchos los que me rechazan y rechazan mi Divina Misericordia. Son muchos los que ahora se condenan. Nunca antes fue así.

 

Ustedes no tienen la menor idea de lo que sufre un alma condenada. Por sólo evitar que una sola alma se condenara hubiera dado con gusto mi vida en la cruz para evitar su condenación. 

Ustedes no logran entenderlo en profundidad porque no han visto nunca el infierno ni han visto los tormentos que sufre un alma condenada. A los pocos que les he permitido verlo su cambio de vida ha sido radical y no escatimaron oraciones y sacrificios para evitar que las almas se condenen. Si logran entender lo que sufre un alma condenada entenderían porque ha llegado el tiempo de mi segunda venida.

 

El amor que le tengo a todos los seres humanos me lleva a ello. No puedo quedarme indiferente al ver que tantos seres humanos están yendo al infierno como nunca antes ha ocurrido. Ni siquiera en el tiempo del diluvio hubo tantos seres humanos abrazados al mal, indiferentes al dolor y al sufrimiento de sus hermanos.

 

Nunca antes el ser humano ha provocado tanto dolor y sufrimiento a sus semejantes. Ante tanta tragedia, dolor y sufrimiento provocado por los seres humanos no puedo permanecer indiferente y sobre todo cuando veo que se condenan y van por el camino de la condenación en masas. 


Porque los amo y tengo infinita misericordia de todas las criaturas humanas es que se llevará acabo muy pronto mi segunda venida. Con ella serán millones las personas que se detendrán en el camino que los llevaba a la condenación y me pedirán de corazón que los reciba. Por medio de mi segunda venida se realizará la mayor obra de salvación que haya conocido la humanidad. 


Ciertamente han sido millones y millones los seres humanos que se han salvado desde mi primera venida, pero ahora, en un tiempo muy corto serán miles de millones los que se salvarán. Si no tuviera misericordia de ellos y retardara mi segunda venida se condenarían irremediablemente. 


Por ello quiero que mis almas escogidas reflexionen profundamente sobre la razón de mi segunda venida y no sólo se preparen para ella sino que preparen a todos sus hermanos. Que no se escatime esfuerzo alguno en realizar esta preparación. Las amo a todas en forma especial y cuento con mis almas escogidas para que se realice esta preparación.