LUNES 25 DE MARZO DE 2013

Cuantas luchas ocurren en el mundo que producen tanto dolor y tragedias. El eje que las mueve es el poder en sus múltiples formas. Estas luchas acaban todas en guerras fratricidas que dejan una secuela de destrucción material. No sólo acaban con las viviendas y los lugares donde los seres humanos satisfacen sus necesidades básicas sino que acaban con el propio ser humano. Todo esto por poner en el poder a uno que favorece los intereses que se buscan, o por extender el dominio de otro pueblo, o por asegurarse el suministro de materia prima que es necesaria y que temen que se haga escasa. 


Todas estas luchas y conflictos son planeados sin escrúpulos alguno en reuniones de los que se sienten poderosos. Y lo peor es que son hipócritas, porque después aparecen como amantes de la paz cuando en realidad son promotores de la muerte y el dolor humano. Sus corazones se hacen cada vez más perversos y de morir sin conversión alguna tendrán para ellos los tormentos mayores que pueda un alma sufrir en el infierno. 


Para ellos es también mi Divina Misericordia. Los amo porque son criaturas mías, creadas para el amor. Ellos han rechazado el camino de la salvación y el ansia de dominio y de poder los ha llevado a recorrer extensamente el camino de la condenación. Su única oportunidad es que se acojan a mi Divina Misericordia. 


Por eso les pido a mis almas escogidas que oren y se sacrifiquen por ellos. Sus oraciones y sacrificios harán que mi Divina Misericordia llegue a sus mentes y corazones. Les haré ver la gravedad de la situación en que se encuentran y les invitaré a un cambio radical de vida. Les haré ver que sólo Yo tengo el poder y el dominio que ellos buscan y que sus afanes y logros temporales se les desvanecerán en sus manos como la arena que se cuela por los dedos.


Sólo en mí y en obras de amor para con sus hermanos lograrán compartir conmigo el verdadero dominio y poder sobre sí mismos y sobre la creación que otorgó Yo en la resurrección. 


Mis almas escogidas oran y se sacrifican poco por los que no aman, y menos aún por los líderes políticos que les han ocasionado dolor y sufrimiento. El mundo no se encontraría en el estado que se encuentra si mis almas escogidas oraran más por sus perseguidores, por los dictadores y por los gobernantes que no aman y les oprimen. Cuán importante es que vean en ellos mi presencia y no sólo la vean en los que los aman y les hacen el bien. Cuán importante es que los vean como sus hermanos amados que están más necesitados de mi Divina Misericordia. Cuán importante es que recen y se sacrifiquen por ellos.


No pasará mucho tiempo en que comiencen a hacerlo con amor y misericordia cuando comenzarán a ver grandes cambios en el mundo. Verán grandes conversiones en sus gobernantes y verán como las luchas y guerras fratricidas disminuirán. Rezad mucho por ellos, que son mis criaturas amadas que más necesitan de mi Divina Misericordia. 


La conversión de Pablo se dio porque hubo mucha oración y sacrificios de los cristianos que sufrían sus embates terribles. Estas oraciones y sacrificios hicieron que mi Divina Misericordia llegase a la mente y corazón de Pablo produciendo no sólo su conversión sino que además Pablo realizó la gran tarea de evangelización que ustedes ya conocen. 


Por eso les pido que no duden del poder de sus oraciones y sacrificios. El poder que tienen sus oraciones y sacrificios es el mayor que puede tener un ser humano en este mundo. Por eso les pido que oren y se sacrifiquen por los más necesitados de mi Divina Misericordia.


Pidan por todos, pero cada uno adopte en especial a un gobernante que esté muy necesitado de mi Divina Misericordia y oren y sacrifíquense diariamente por él. Verán que como Pablo, estos gobernantes se convertirán y harán grandes obras de bien. El mundo tiene urgencia de sus oraciones y sacrificios por ellos. ¡No duden! Den un paso adelante y lleven a cabo esta gran tarea de conversión y salvación tan necesaria en estos últimos tiempos. ¡Hijo míos!. ¡Cuento con ustedes!