MIERCOLES 13 DE MARZO DE 2013

¡Hijos míos. Hoy les he dado un Papa que continuará preparando a mi Iglesia para mi segunda venida. Oren mucho por él ya que le va a tocar guiar la barca de la Iglesia en medio de muchas tormentas. Va a encontrar mucha oposición dentro y fuera de mi Iglesia porque los privilegios de muchos serán afectados. El va a purificar mi Iglesia. La va a llevar por los caminos que conducen a la salvación y va a eliminar de ella todo el lastre que le impedía a la barca avanzar.


El sabe muy bien lo que hay que hacer porque lo he venido preparando para ello. Muchos se escandalizarán y le abandonarán pensando que lleva a la Iglesia por el rumbo equivocado. Les parecerá que en lugar de avanzar y modernizar a la Iglesia lo que ha hecho es retrocederla varios siglos. No se darán cuenta que precisamente lo que ha estado haciendo es llevar a la Iglesia a vivir como en sus orígenes quitando de ella adornos que no sólo la habían hecho fea sino que la habían deformado alejándola de su cometido. 


A muchos les parecerá que ello es retroceder porque acariciaban la idea de deformarla mucho más. ¡Hijos míos. Oren mucho por él y ayúdenlo a llevar esta gran tarea. Al principio muchos lo abandonarán pero cuando mi Iglesia recupere su verdadera imagen atraerá a muchas personas en el mundo entero que preferirán entonces a mi Iglesia en lugar de un mundo deformado, violento y enfermizo. 


Mi Iglesia renovada con su original imagen llevará a cabo la mayor tarea de evangelización que se ha conocido en todos los tiempos. Todos mis hijos de buena fe que la habían abandonado y creado sus propias Iglesias volverán a ella ya que la reconocerán como la verdadera y hermosa 

Iglesia que siempre soñaron con ella. 


¡Hijos míos. No teman los cambios que van a ocurrir. No los juzguen y teman lo peor. Más bien abrásenlos y recíbanlos con entusiasmo y esperen a que los frutos se den. Entonces apreciarán que todos los cambios eran buenos y necesarios. 


No escuchen a los pájaros agoreros que surgirán anunciando que con esos cambios la Iglesia desaparecerá. Ni tampoco les escuchen cuando hagan énfasis en que los católicos están abandonando a la Iglesia debido a esos cambios. Ésos que la abandonarán no serán sino las falsas ovejas que estaban felices de sentirse miembros de una Iglesia que habían conseguido deformar. 


En la medida que mi Iglesia se despoje de sus lastres y se vuelva más auténtica ellos no soportarán estar en ella y la abandonarán. Reconozcan en ello un signo claro de que mi Iglesia se está renovando y volviendo a ser auténtica y fiel a sus orígenes. Cuando ello ocurra aumentarán las persecuciones y el esfuerzo por destruir a mi Iglesia aumentará en grandes proporciones. Cuando ello ocurra alégrense porque mi segunda venida será entonces eminente.