DOMINGO 5 DE AGOSTO DE 2012

Una vez que mis almas escogidas tomen conciencia profunda de la tarea a que las he llamado sabrán entonces cómo organizar y enfocar sus vidas para llevar adelante su apostolado de la Divina Misericordia. Poco a poco y cada día más renunciarán a todo aquello que es pasajero y no reviste de gran importancia para poder realizar su apostolado sin nada que los turbe. Dispondrán cada vez más de mayor tiempo para realizar su apostolado al desprenderse de todo aquello que les impedía donarse por completo a la tarea de la conversión y salvación de las almas más necesitadas. 

Comprenderán con toda claridad que no pueden servir a dos señores, que no pueden dedicarse con pasión simultáneamente a las tareas que los llevan a realizar obras temporales que desaparecen con el tiempo y a las tareas necesarias para que mi Divina Misericordia llegue a los corazones de las almas más necesitadas. 

Sólo vigilando y orando con constancia lograrán discernir lo que es temporal y sólo produce satisfacciones temporales que se desvanecen con el tiempo y lo que es de verdad importante porque permanece siempre y tiene consecuencias en toda la eternidad. Les pido a mis almas escogidas mucha vigilancia y oración porque son muchas las cosas que se disfrazan de importantes y les puede distraer en la realización de su apostolado. Por ello les pido que cada día reflexionen en ello, que se cuestionen y se pregunten si están haciendo lo que deberían de hacer. 

El tiempo apremia y hace que cada día, cada hora, cada minuto tenga un gran valor para mis almas escogidas. Por ello tienen que cuestionarse si los están aprovechando en la mejor forma posible para realizar la obra maravillosa del apostolado de mi Divina Misericordia. Lo que no se realice se dejará de realizar para toda la eternidad porque cesará el tiempo disponible para hacerlo. 

La conversión y salvación de las almas más necesitadas de mi Divina Misericordia dependerá de las oraciones y sacrificios que hagan mis almas escogidas en este precioso tiempo. Cuando se realice mi segunda venida se cerrarán las fuentes de mi Divina Misericordia y cada quien recibirá lo que en justicia se merece. Por eso este tiempo previo a mi segunda venida es de vital importancia para que mi Divina Misericordia alcance a las almas más necesitadas y en especial a las que no creen, no adoran, no esperan y no aman. 

Mi corazón está abierto derramando mi Divina Misericordia a toda la humanidad. Muchos son los que la reciben y se abrazan a ella pero son también muchos los que no la reciben y se cierran a las gracias que les envío. Su única esperanza son las oraciones y sacrificios de mis almas escogidas. Su salvación depende de estas almas que se me han consagrado en forma especial para realizar este apostolado de los días finales. 

Por eso es tan importante que mis almas escogidas no se distraigan en otros quehaceres de infinita menor importancia y donen su tiempo para orar y sacrificarse por las almas más necesitadas, tarea de infinita mayor importancia porque de ella depende la salvación eterna de muchas almas que se han cerrado a mis gracias y no han querido recibir hasta ahora mi Divina Misericordia. Pensad y reflexionad en ello.