LUNES 18 DE MARZO DE 2013
Hoy ha sido un día muy especial en la historia de la salvación de los seres humanos. Un grupo de jóvenes cristianos se ha reunido para orar por el Papa y por la conversión y salvación de todos los seres humanos.
Siempre han habido grupos de cristianos que lo han hecho, pero este ha tenido la particularidad de ofrecer sus vidas con todas las consecuencias que ello pueda acarrearles, consagrándose a este apostolado de oración y sacrificios. Han implorado mi Divina Misericordia para ellos, para el Papa, para todos los seres humanos y en especial para su nación. Lo especial de esta consagración es que lo han hecho en un país donde son perseguidos y corren el riesgo de perder la vida si son descubiertos.
Este acto de oración y sacrificio que han hecho ha llegado profundamente a mi corazón y ha provocado que mi Divina Misericordia llegue a la mente y a los corazones de muchas personas que me han venido rechazando y sólo hasta hoy es que han abierto sus mentes y corazones a mi Divina Misericordia.
Como deseo que se multipliquen estos grupos de oración y sacrificio por el mundo entero. Por medio de ellos mi Divina Misericordia llegaría a ciento de miles de personas que hoy recorren el camino de la condenación. La salvación de estas personas depende de la oración y sacrificios de mis almas escogidas.
¡Hijos míos! Responded a mi mensaje. Unanse y formen grupos de oración y sacrificios que se extiendan por el mundo entero y en especial en las naciones en que son perseguidos. Mi gracia les acompañará y les asistirá.
No teman hijos míos a los que les puedan quitar sus vidas corporales. Ellos no podrán quitarles sus vidas espirituales y Yo les devolveré su vidas corporales en un cuerpo glorioso, resucitado, que nunca más podrá morir. ¡No teman hijos míos! Abran sus mentes y corazones a mi Divina Misericordia y yo haré grandes obras de salvación por medio de ustedes.