MARTES 25 DE JUNIO DE 2013
Muchas son las almas que Yo he escogido por el mundo entero para llevar a cabo este apostolado. A cada una la he ido preparando para llevar a cabo este apostolado. A cada una la he ido preparando para llevar a cabo tan gloriosa tarea.
Estas almas han sentido desde su niñez una inclinación especial hacia mi Sagrado Corazón y es que desde que fueron bautizadas el Espíritu Santo las ha venido preparando para que puedan cumplir su misión.
Ellas han recibido gracia tras gracia durante sus vidas. He tenido con ellas especial cuidado. Las he protegido durante todas sus vidas y he cuidado que el enemigo no las haya desviado de su misión.
Son muchas las tentaciones que han tenido pero han logrado superarlas. Ellas han aprendido a encontrar paz, amor y protección en mi Sagrado Corazón. En la medida en que han respondido a las gracias recibidas han crecido en su vida espiritual y en su amor para conmigo y para con sus hermanos. Han aprendido a orar y establecer una unión íntima conmigo.
Todas me aman y todas han querido colaborar conmigo en la tarea de la salvación de la humanidad. Viven en el mundo pero no son del mundo. Ciertamente que a veces se distraen con las cosas que el mundo ofrece, pero retornan a mi Sagrado Corazón y buscan permanecer en él.
Ellas saben que nada de lo que les ofrece el mundo les da tanta felicidad como la que reciben cuando están en mi Sagrado Corazón. Ellas saben que el mundo les ofrece una felicidad espúrea y pasajera mientras que en mí reciben una felicidad sin límites y eterna.
No son muchas las almas que he escogido para llevar a cabo este apostolado de los últimos tiempos, pero son suficientes para lograr la conversión y salvación de todas las almas que se encuentran en el camino de la condenación.
Con unos cuantos apóstoles inicié la tarea de la salvación de la humanidad y con mis almas escogidas se llevará acabo la tarea de la conversión y salvación de las almas más necesitadas antes de que se realice mi segunda venida.
He aquí que con mis almas escogidas llevo a cabo la mayor obra de apostolado de todos los tiempos y preparo al mundo para mi segunda venida.