DOMINGO 28 DE ABRIL DE 2013
Cuánto quisiera que todas mis almas escogidas para este apostolado se abrazasen de alma y corazón a él, que no se distrajeran en tantas actividades que les ofrece el mundo, que comprendieran que ninguna de ellas puede producir tanto bien para ellas y para millones de personas en el mundo que llevar a cabo la misión que les encomiendo en tan hermoso apostolado.
Nada, absolutamente nada, puede llevarlas a vivir tanta felicidad como la que les ofrezco por llevar a cabo este apostolado. Todo lo que logren en este mundo que no sea el trabajo en este apostolado es efímero, y no puede compararse con los frutos que produce este apostolado para las personas que lo realizan y para quienes lo reciben.
El apostolado de mi Divina Misericordia es la más grande obra que puede llevar a cabo un ser humano en estos tiempos previos a mi segunda venida. Es el apostolado más crítico y más vital que tiene mi Iglesia. Es por medio de este apostolado que billones de personas se salvarán.
Es por esto que quiero que mis almas escogidas para tan hermoso apostolado se entreguen de corazón y alma a el y no se dejen distraer por las numerosas actividades que el mundo les ofrece.
Es por eso que les pido que oren y vigilen y sepan discernir si están verdaderamente entregadas a este apostolado o están sirviendo a dos o más señores, queriendo realizar este apostolado y además realizar muchas otras tareas que no les dejan entregarse de corazón y alma al apostolado de mi Divina Misericordia.
Pensad bien en lo que hacen y no pongan a riesgo la salvación de tantas almas que depende de ustedes. Y no pongan a riesgo recibir el premio que les ofrezco. Ustedes están llamadas a ocupar un lugar muy especial en el cielo y gozar de mi alegría y felicidad inimaginable.
No permitan que se les escape de la mano y lamenten eternamente el no haber respondido a la llamada que les he hecho o el haber respondido con mezquindad. Por eso les pido que respondan con mucha generosidad y que oren y vigilen para no caer en la tentación de distraerse con lo que el mundo les ofrece.
¡Hijitos míos! ¡Cuánto los necesito! Cuán importante es que ustedes respondan generosamente y se entreguen de alma y corazón a mi apostolado de mi Divina Misericordia. Contemplad y ved las numerosas multitudes de seres humanos que están recorriendo el camino de la condenación. Ellos no tienen otra esperanza ni otra oportunidad que recibir mi Divina Misericordia y ustedes son los instrumentos con los que mi Divina Misericordia puede llegar a ellos.
Es a través de ustedes que el mensaje de mi Divina Misericordia puede llegar a sus mentes y corazones y producir el milagro de sus conversiones. Es a través de ustedes que este mensaje de mi Divina Misericordia les puede alcanzar y hacerles reflexionar que se encuentran en un camino que los lleva a la condenación eterna.
Válganse de todos los medios posibles para que este mensaje de salvación llegue a las mentes y corazones de todos los que lo necesitan. Cuento con ustedes. Yo haré que este mensaje produzca frutos de salvación en toda persona que lo reciba.