MARTES 23 DE ABRIL DE 2013
Teniendo en cuenta tan excelso trabajo a que han sido llamadas, mis almas escogidas para realizar el apostolado de mi Divina Misericordia deben someter al discernimiento las situaciones que se les presentan en su vida a fin de no desviarse de la primera y mayor responsabilidad que tienen.
El enemigo buscará distraerlas y desviarlas gradualmente del apostolado que realizan. Les invitará a participar en otras obras buenas y les hará ver que es muy importante que las realicen. Buscará que se encarguen de muchas actividades muy buenas con el fin de qué se cansen y terminen no realizando el apostolado de la Divina Misericordia.
Les hará ver que tienen talentos que deben poner al servicio de la Iglesia. En sus trabajos los invitará a buscar otros trabajos donde ganen más pero donde tendrán que dedicar más horas para realizarlos y por lo tanto tendrán menos tiempo para dedicarse al apostolado de mi Divina Misericordia.
No hay ningún otro apostolado o actividad en la Iglesia que le moleste más al diablo y lo enfurezca mucho como el apostolado de mi Divina Misericordia. Y la razón es que este apostolado le arranca de sus manos a millones de seres humanos que ya los había conquistado y los tenía en el camino de la condenación.
Por eso el diablo ataca con furia a mis almas escogidas para este apostolado. El mismo se encarga personalmente de atacar a cada una de mis almas escogidas, sin excepción alguna. Conoce sus debilidades y fortalezas y sabe cuál es el mejor plan de acción para buscar desviarlas del trabajo que realizan.
Pero también sabe que a mis almas escogidas las asisto personalmente y las ayudo en todo lo necesario para que no se desvíen de su apostolado. Por eso es que mis almas escogidas deben velar y orar asiduamente, y deben discernir en la oración todas las situaciones que se les presenten para evitar caer en la tentación y apartarse de todo aquello que las pueda desviar de su trabajo.
Deben acudir asiduamente a los sacramentos, especialmente a la confesión y a la Eucaristía, y deben acudir a la comunión de los santos para recibir las gracias numerosas que se distribuyen en mi cuerpo místico. Y deben reflexionar asiduamente en las palabras que les he enviado especialmente para ellos y reflexionar una y otra vez en ellas.
También deben formar grupos donde reflexionen sobre la importancia de este apostolado y donde planifiquen las tareas que van a realizar. En estos grupos deben también analizar los resultados obtenidos y hacer los cambios que consideren necesarios para ser más efectivo su apostolado.
Moveré los corazones de mis sacerdotes para que se integren a estos grupos y le den el apoyo que necesitan. Con frecuencia los grupos se deben reunir juntos y tener la oportunidad de orar juntos, reflexionar juntos, planificar juntos y recibir los sacramentos de la confesión y la Eucaristía.
En estas reuniones de todos los grupos deben compartir además testimonios de las obras realizadas. Yo estaré presente en estas reuniones. Alimentaré y sanaré a mis almas escogidas y les daré ánimo y fuerzas para continuar llevando a cabo tan hermoso apostolado.