VIERNES 3 DE MAYO DE 2013
Cuánto deseo que mis almas escogidas para tan hermoso apostolado abran sus corazones a mi Divina Misericordia, la reciban a plenitud, y sean instrumentos para que de ellos brote y llegue a su vez a los corazones de las almas destinatarias de su apostolado.
Mis apóstoles de la Divina Misericordia son portadores de ella y están llamados a hacerla llegar a todos, y en especial a las almas que se encuentran en el camino de la condenación.
Qué dicha tan grande saberse poseedor y portador de mi Divina Misericordia. Sólo saboreando y viviendo mi Divina Misericordia se hace uno apóstol de ella. Al saberse amado por ella y disfrutando los beneficios que ella les brinda, mis almas escogidas gozarán de una alegría y felicidad que nadie les puede quitar.
El saber que mi Divina Misericordia limpia sus corazones, purifica sus almas y las llena de un gozo inenarrable, les da la fuerza y el ánimo capaz de vencer los obstáculos que se les presenten y hace evidente a los que los rodean que algo especial está ocurriendo en sus corazones, y hará que sean muchos los que les pidan que les den de beber de mi Divina Misericordia.
Los apóstoles de mi Divina Misericordia no temerán a los que los amenacen y darán sus vidas por la salvación de sus hermanos si ello fuese necesario. No dejarán que la alegría y el gozo que reciben de mi Divina Misericordia les sea arrebatado por los que la rechazan. De ellos saldrá una redoblada energía y entusiasmo al ver que hay hermanos que los rechazan.
Con redoblado esfuerzo le ofrecerán a los más necesitados mi Divina Misericordia. Intensificarán sus oraciones y harán más sacrificios al ver que alguien los rechaza porque saben muy bien que la salvación de estas personas depende de qué sus mentes y corazones se abran y reciban mi Divina Misericordia.
Me implorarán con más fuerza que salve a estas almas y derramarán sus lágrimas por ellas. Cada día que pasa comprenderán mejor lo que significa para ellas el ser poseedoras de mi Divina Misericordia y ser portadores de ella para llevarla a sus hermanos. Comprenderán más y más que la salvación de sus hermanos depende de que reciban mi Divina Misericordia, de la cual ellos son portadores.