JUEVES 4 DE JULIO DE 2013
Cientos y cientos de almas en el mundo entero se incorporan a diario al apostolado de mi Divina Misericordia. Ellas han respondido al llamado que les hago. Generalmente se incorporan al unirse al rezo diario de la Coronilla y posteriormente toman una mayor conciencia de lo que es el apostolado de mi Divina Misericordia y se abrazan a él con sus corazones abiertos.
Son almas generosas que oran y se sacrifican con entusiasmo al conocer las necesidades de las almas que se encuentran en el camino de la condenación. Con estas almas generosas realizó la tarea de conversión y salvación más grande que ha conocido a la humanidad desde mi primera venida.
Ellas con sus oraciones y sacrificios y con su entrega generosa a las obras del apostolado hacen posible que la salvación llegue a millones de almas que se encuentran en el camino de la condenación.
Ellas me aman y Yo las guardo y las protejo en mi Sagrado Corazón. Cuentan que en una oportunidad alguien preguntó cuál era el ejército con que contaba el Papa, haciendo la pregunta en forma burlona. Pues este es el ejército con que cuenta el Papa para llevar la salvación a todas las almas que en el mundo entero se encuentran en el camino de la condenación.
Este ejército de almas generosas tiene más poder que todos los ejércitos del mundo unidos en uno solo. Y es que ellas tienen el poder de llevar mi Divina Misericordia a las almas más necesitadas conquistándolas para la vida eterna, lo cual tiene infinito más valor que cualquier otra conquista lograda por los seres humanos.
Salvar un alma que se dirigía a la condenación eterna no puede compararse con ninguna otra obra humana. Todas las obras humanas desaparecen en el tiempo. En cambio, la obra que realizan los apóstoles de mi Divina Misericordia tiene consecuencias eternas y permanecen en la eternidad.
Bienaventurada las almas generosas que realizan este apostolado. De ellas es el Reino de los Cielos. Ellas están llamadas a gozar de la bienaventuranza de amar en la eternidad. Ellas tienen un lugar especial preparado por mí en el cielo.