JUEVES 20 DE JUNIO DE 2013

Quiero que mis almas escogidas reflexionen una vez más sobre la importancia del apostolado que realizan y lo que él significa para la conversión y salvación de las almas más necesitadas de mi Divina Misericordia. 


Es la última oportunidad que tienen las millones de almas que se encuentran en el camino de la condenación para cambiar de rumbo y entrar en el camino de la salvación antes de que se realice mi segunda venida. 


Cuando ésta se realice ya no habrá más oportunidad de que se acogan a mi Divina Misericordia ya que recibirán mi Divina Justicia y de haber permanecido en el camino de la condenación recibirán en justicia la condenación que han buscado. 


En este tiempo final antes de mi segunda venida mi Misericordia se derrama a todos los que la necesitan especialmente por medio del apostolado de mi Divina Misericordia. 


En un mundo en el que son millones de almas las que han optado por el camino de la condenación, mi Divina Misericordia se derrama en todas las formas posibles en sus mentes y corazones por medio de las oraciones, sacrificios y en las tareas de apostolado que llevan a cabo mis almas escogidas. 


De ellas depende en gran medida la conversión y salvación de millones y millones de almas en el mundo entero que van a pasos acelerados por el camino de la condenación. 


Este tiempo previo a mi segunda venida es sumamente crítico para toda la humanidad. Cada día son muchas las almas que reciben mi Divina Misericordia y cambian de vida decidiendo abandonar el camino de la condenación y uniéndose a los que se han decidido por el camino de la salvación, pero podrían ser muchísimas más si mis almas escogidas respondieran con mayor generosidad, orando más, sacrificándose más y trabajando más para que mi Divina Misericordia llegue a las almas más necesitadas de ella. 


Premiaré con creces en forma insospechada todo lo que hagan para la salvación de sus hermanos, pero castigaré la indolencia, la falta de interés y el poco obrar de aquellas almas escogidas que sabiendo cuán importante es para la salvación de sus hermanos el esforzarse con amor y generosidad en llevarles mi Divina Misericordia no lo hagan o lo hagan con falta de interés y pobremente. 


Y mayor castigo recibirán aquellos que se opongan al apostolado de mi Divina Misericordia impidiendo que se realicen las obras del apostolado y desanimen a los que trabajen en ellas. 


La condenación de un alma es una situación muy seria para el condenado. El haberle negado la oportunidad de salvación al negarle qué recibieran mi Divina Misericordia es un hecho abominable que mi Divina Justicia tomará cuenta de ello. 


Ya el profeta Ezequiel expresó con suma claridad como mi Divina Justicia obra cuando alguien se condena porque se le negó la posibilidad de que mi Divina Misericordia le alcanzase. 


Reflexionad profundamente sobre la importancia del apostolado al que han sido llamados y las consecuencias del mismo.  Les pido a mis almas escogidas que lo hagan a diario.