LUNES 24 DE JUNIO DE 2013
No existe ninguna tarea que se pueda realizar en este mundo que sea más importante que la de llevar mi Divina Misericordia a las almas que se encuentran en el camino de la condenación. Más aún, todas las tareas juntas que realizan todos los seres humanos en el mundo entero no tienen mayor importancia que la tarea de llevar la salvación a las almas que se encuentran en el camino de la condenación.
Y ello también sería cierto si se tratase de salvar una única alma que se encontrase en el camino de la condenación. Y no se trata de una sola alma, sino de billones de almas que se encuentran en el camino de la condenación.
El salvar a estas almas sólo es posible por medio de mi Divina Misericordia, pero para ello se requiere que mis almas escogidas lleven a cabo el apostolado de mi Divina Misericordia especialmente a través de sus oraciones, sacrificios y obras que hacen posible que mi Divina Misericordia llegue a las almas que se encuentran en el camino de la condenación y mueva sus corazones y mentes haciendo posible que la reciban y se conviertan.
Insisto mucho en esto para que mis almas escogidas comprendan profundamente cuán importante es el apostolado que llevan a cabo y para que crezca en ellas la pasión por entregarse plenamente al mismo rechazando la tentación de dedicarse a otras tareas menos importantes y con menos consecuencias en la eternidad.
Sus oraciones, sacrificios y obras tienen el poder de penetrar mi Sagrado Corazón y arrancar de el torrentes de mi Divina Misericordia que penetran las mentes y los corazones de las almas más necesitadas y las mueven a la conversión.
Qué hermoso es este apostolado de los últimos tiempos en los que he dispuesto que todas las almas que se encuentran en el camino de la condenación tengan la oportunidad de salvarse.
Qué privilegio tienen mis almas escogidas de haber sido llamadas para llevar a cabo este apostolado.
A todas las tengo guardadas en mi Sagrado Corazón. A todas las amo con infinita ternura. A cada una le doy lo necesario para que lleven a cabo su apostolado y las protejo de todo mal. Las libero de las ataduras que las esclavizan a pasiones terrenales, y las animo a que tengan una única pasión: la de hacer que por medio de sus oraciones, sacrificios y obras mi Divina Misericordia llegue a las almas más necesitadas.
Por medio de mis almas escogidas realizó la obra de salvación más grande que se haya realizado en la historia del humanidad. Nunca antes se han convertido tantas almas en tan corto periodo de tiempo.