VIERNES 14 DE JUNIO DE 2013

Cada día qué pasa en este mes de Junio es un día muy especial. De mi Corazón salen gracias tras gracias para las almas más necesitadas de mi Divina Misericordia y para todas las almas que ya se han acogido a ella. Y de mi Corazón salen gracias muy especiales para mis apóstoles de la Divina Misericordia.

 

Durante este mes les doy una atención muy especial a cada uno de ellos. Al débil lo fortalezco, al atribulado lo consuelo, al oprimido lo libero. En fin tomo cada una de mis ovejas llamadas para este apostolado y obro en ella todo lo necesario para que sea fortalecida y animada, se entregue con más entusiasmo y energía a las tareas que este apostolado les llama a realizar.


Más aún, durante este mes el apostolado que llevan a cabo tiene un alcance muy especial. Las obras que realizan producen frutos en mayor abundancia que los que se producen en el resto del año debido a las gracias tan abundantes que les acompañan.

 

Cada una de estas obras recibe gracias abundantes de mi Sagrado Corazón que hacen que sus efectos se multipliquen y alcancen con mayor fuerza a los corazones de las almas más necesitadas de mi Divina Misericordia.

 

Quienes reciben estas gracias reciben a su vez un mayor número de gracias que hacen que sus corazones y mentes se abran y reciban mi Divina Misericordia. Por eso es que durante este mes el número de personas que abandonan el camino de la condenación y optan por el camino de la salvación es muy superior del que lo hacen en el resto del año.

 

La humanidad no tiene ni idea de los beneficios especiales que recibe en este mes en que se honra mi Sagrado Corazón. Mis almas escogidas para llevar a cabo el apostolado de mi Divina Misericordia apenas notan lo que hago por ellas en este mes.

 

Son pocas las que vienen a mi agradecidas por todo lo que he hecho por ellas. En este mes mi Amor se desborda y sale de mi Corazón en torrentes enormes cubriendo con él todas las almas del mundo y en especial aquellas que están más necesitadas de mi Divina Misericordia.


Mis apóstoles deberían durante este mes realizar actividades especiales para que los torrentes de mi amor alcancen a millones de seres humanos y valerse de ellas para que estas gracias especiales se extiendan al resto del año.

 

Como quisiera que mis apóstoles se den cuenta de ello, que reflexionen y respondan como este mes tan especial les exige hacerlo.