DOMINGO 19 DE AGOSTO DE 2012

Qué alegría el saber que mis almas escogidas responden a mi mensaje. Ellas conocen que soy Yo el que les pido sus oraciones y sacrificios por las almas más necesitadas. Ellas han sido generosas en su respuesta y lo continuarán haciendo. Son muchas las almas que han respondido generosamente a las llamadas que les he venido haciendo y serán muchas más las que lo harán en estos tiempos finales antes de mi segunda venida. 

Son muchas las almas que se convierten y se salvan por las oraciones y sacrificios que me ofrecen generosamente mis almas escogidas. Sus oraciones y sacrificios llegan todos los días a mi presencia y producen que mi Divina Misericordia se derrame en abundancia en las mentes y corazones más necesitadas de ella. 

Son muchas las almas que detienen su carrera vertiginosa al precipicio de la condenación y se convierten por las oraciones y sacrificios de mis almas escogidas. Y ellas al saberlo responden con más generosidad y se entregan cada vez con más amor a la tarea de la salvación de las almas más necesitadas. 

Hombres, mujeres y niños de todas las naciones del mundo reciben con abundancia mi Divina Misericordia por las oraciones y sacrificios de mis almas escogidas para tan hermoso apostolado. No habrá nación donde no se haga presente el apostolado de la Divina Misericordia. En todas las ciudades del mundo tendré almas escogidas que oraran y se sacrificarán por las almas más necesitadas. 

La obra del apostolado de la Divina Misericordia se extenderá por el mundo como ninguna otra obra de apostolado lo ha hecho. En ella participarán ancianos, adultos, adolescentes y niños de todas las naciones. 

Mis almas escogidas para tan hermoso apostolado crecerán cada día más. Sus oraciones y sacrificios subirán a mi presencia desde todos los lugares de la tierra y harán que mi Divina Misericordia llegue a las mentes y corazones de los que no creen, no adoran, no esperan y no aman, provocando la conversión y salvación de muchas almas que de otra forma se habrían condenado irremediablemente. Mi Divina Misericordia llegará a ellas por las oraciones y sacrificios de mis almas escogidas a todas las almas que están más necesitadas de ella. 

Mi Divina Misericordia triunfará donde parecía que ya no había esperanza de triunfo. Ella preparará cada corazón humano a mi segunda venida. Ella abrirá los corazones más cerrados al amor de mi Padre y mostrará a cada persona el amor que mi Padre le tiene desde que fue creada. 

Después de esta manifestación vendrán los días finales y me haré presente para juzgar a todos y darles lo que tienen merecido. A todos los que recibieron mi Divina Misericordia y se abrazaron a ella recibirán la gracia de la salvación y gozarán de la felicidad eterna y quienes optaron por rechazarla y rechazar la manifestación de amor de mi Padre recibirán la condenación eterna que quisieron para ellos. Cada quien recibirá lo que libremente ha escogido. Muchos escogerán la salvación eterna al aceptar mi Divina Misericordia que les llega como respuesta a las oraciones y sacrificios de mis almas escogidas. Nada les separará de mí y gozarán de la gloria y del amor de mi Padre eternamente.