SABADO 4 DE AGOSTO DE 2012

Muchas cosas les preocupan a mis almas escogidas, pero una sola debe preocuparles, que es la conversión y salvación de las almas que no creen, no adoran, no esperan y no aman. Todas las demás preocupaciones que les trae cada día con sus quehaceres deben entregármelas y yo tomaré cuenta de ellas. Nada de lo que les preocupa es tan importante como llevar a cabo el apostolado de la Divina Misericordia que les he encomendado. 

Las consecuencias de realizar las tareas a que les he llamado para realizar este apostolado tiene consecuencias eternas para ellas mismas y para las almas que no creen, no adoran, no esperan y no aman. Todas las demás cosas que pueden preocuparles solo tienen consecuencias temporales. Ellas se desvanecerán en el tiempo y no tendrán consecuencias eternas para ellas, excepto el que por darles mucha importancia a ellas dejen de llevar a cabo su apostolado y eso si tiene consecuencias eternas. 

Por eso les pido a mis almas escogidas para este apostolado que hagan una revisión diaria de lo que hacen en sus vidas y se pregunten si están respondiendo como debería ser a la llamada que les he hecho, o si las excesivas preocupaciones de la vida los absorben hasta el punto de casi no tener tiempo para realizar su apostolado. 

Entiendo que estas preocupaciones pueden ser válidas en cuanto que necesitan ser atendidas, pero muchas veces son tareas no importantes que se han impuesto asimismas hasta crearse el hábito de dedicarse a ellas y sentirlas como muy importantes. Por ello quiero que mis almas escogidas revisen a diario sus tareas y se cuestionen sobre la importancia de ellas. Si no son importantes ni necesarias deben abandonarlas. Si son realmente importantes pero no está al alcance de sus manos resolverlas, entonces deben entregármelas que yo tomaré cuidado de ellas y serán resueltas a su debido tiempo.

 El apóstol de la Divina Misericordia tiene bajo su responsabilidad llevar a cabo las tareas mas críticas que ningún otro ser humano puede realizar. La importancia de llevar a cabo estas tareas representa una responsabilidad mucho mayor que la que puedan tener todos los demás seres humanos, incluyendo a presidentes, directores de empresas y aún la de los médicos cirujanos que realizan las operaciones más críticas y delicadas que se puedan realizar. 

Todas estas tareas que ellos realizan son temporales y desaparecen en el tiempo hasta el punto de que nadie llega a acordarse de ellas, pero las tareas que realizan los apóstoles de la Divina Misericordia tienen consecuencias eternas. 

Por esto es que les pido a mis almas escogidas que revisen a diario todas sus tareas que realizan, que se desprendan de aquellas que no son importantes y les quitan su precioso tiempo, que me entreguen aquellas que son importantes y no pueden hacer nada para llevarlas acabo, y se concentren en llevar a cabo con gran dedicación y entrega las tareas que les he encomendado para que mi Divina Misericordia llegue a las almas más necesitadas, especialmente las que no creen, no adoran, no esperan y no aman.