JUEVES 11 DE JULIO DE 2013

La salvación de las almas que se encuentran en el camino de la condenación depende fundamentalmente de que mi Divina Misericordia llegue a sus mentes y corazones y que ellas se abran y la reciban. 


Los apóstoles de mi Divina Misericordia tienen bajo su responsabilidad que esta tarea se realice. Es por medio de ellos que quiero llevar a cabo esta gran obra de salvación antes de qué se realice mi segunda venida. Todo otro medio que se quiera utilizar para salvar a estas almas será infructuoso. 


Por ello le pido a todos mis hijos de mi Iglesia que le den un apoyo muy especial a mis almas escogidas para llevar a cabo el apostolado de mi Divina Misericordia, que oren y se sacrifiquen para que estas almas escogidas den mucho fruto y que oren y se sacrifiquen para que las almas que se encuentran en el camino de la condenación abran sus mentes y corazones y reciban a plenitud mi Divina Misericordia y se abracen a ella. 


Les pido que hagan esto sin descuidar las otras tareas que deben llevar a cabo para cuidar a mi rebaño. Sus obras darán muchos frutos porque también mi Divina Misericordia les acompañará. 


Cuiden a mi rebaño y no dejen de orar y sacrificarse para que la salvación llegue a los millones y millones de almas que se encuentran en el camino de la condenación y sin dejar de orar y sacrificarse por los apóstoles de mi Divina Misericordia. 


Toda mi Iglesia debe participar y apoyar con todos los medios posibles a esta gran obra de apostolado. Mi iglesia se nutrirá y se alegrará de recibir a las multitudes de almas que se convertirán y optarán por el camino de la salvación.