LUNES 8 DE ABRIL DE 2013
Son tantas las cosas que les preocupan a mis almas escogidas y en realidad una sola es importante para ellas: El apostolado de mi Divina Misericordia. Cuán importante es que lleven adelante este apostolado con celo y con pasión como lo hicieron mis apóstoles.
Así como el apostolado del inicio de la era cristiana era sumamente importante porque de él dependía el inicio de la expansión de mi Iglesia y de él dependía la conversión y salvación de los seres humanos de todos los tiempos que vendrían, así el apostolado de mi Divina Misericordia es sumamente importante y crítico para que se lleve a cabo la conversión y salvación de los seres humanos de los últimos tiempos.
De este apostolado depende que millones de seres humanos que se han alejado de mí y están en el camino de la condenación, se conviertan y comiencen a recorrer el camino de la salvación.
Estas grandes masas de seres humanos que se dirigen al abismo de la condenación no tienen otra esperanza que abrazarse a mi Divina Misericordia y ella no llegará a ellos sino mediante el apostolado de mi Divina Misericordia. Por ello el trabajo de los apóstoles de mi Divina Misericordia es sumamente importante y crítico para que la salvación llegue a todos aquellos que se han alejado de mí.
Quiero que quede bien claro que el apostolado de mi Divina Misericordia no es para los que ya se encuentran en el camino de la salvación. No es para mis hijos que ya forman parte de la Iglesia, que me aman y me honran. No es para que los que son piadosos dediquen su tiempo a rezar coronillas y novenas para ser aún más piadosos y buscar agradarme con sus oraciones. Ni es para rezar novenas y ganar indulgencias personales que les tranquilice sus conciencias y les traiga cierta paz al saber que las penas debidas a sus culpas pasadas han sido canceladas.
No, el apostolado de la Divina Misericordia no es para provecho propio ni para los que ya están en mi Iglesia siguiendo el camino de salvación. No, no he querido esto sino todo lo contrario. El apostolado de mi Divina Misericordia es para los que no están en mi Iglesia, para los que no participan de ella, para los que la rechazan, para los que no me aman, para los que me odian sin saberlo o lo hacen porque no me conocen.
En fin, el apostolado de mi Divina Misericordia es para los que están en el camino de la condenación, para los que están lejos de mi Iglesia, para los que no tienen otro destino que la condenación si no fuese porque los apóstoles de mi Divina Misericordia trabajaran, se esforzaran, oraran y se sacrificaran para que mi Divina Misericordia llegue a ellos.
Por todo esto les pido a mis apóstoles de mi Divina Misericordia que se cuestionen, que hagan un examen de conciencia y vean para quien han venido trabajando, si para los que ya están en el camino de la salvación o si lo están haciendo, como Yo quiero, trabajando para los que están en el camino de la condenación, para que mi Divina Misericordia llegue a ellos.
No se preocupen por los que ya están en el camino de la salvación que Yo cuido de ellos. Preocúpense por los que no están en el camino de la salvación, por los que sólo tienen como última esperanza el que mi Divina Misericordia llegue a ellos. Revisen sus conciencias y proyectos y vean si con ellos están llegando a los que más necesitan de mi Misericordia.
Abandonen todo trabajo o proyecto que esté enfocado en los que ya forman parte de la Iglesia y están en el camino de la salvación. Enfóquense en los que están en el camino de la condenación. Hagan cuanto esté a sus alcances para que mi Divina Misericordia llegue a ellos.
De este gran trabajo de llevar mi Misericordia Divina a los más necesitados se beneficiará toda la Iglesia. Serán muchos los que estaban alejados o rechazaban a la Iglesia que se convertirán por el trabajo de mis almas escogidas, y se incorporarán a la Iglesia. Estos nuevos convertidos rejuvenecerán a mi Iglesia y le cambiarán su rostro. Serán como sangre nueva que llevará la salud a todos y prepararán a mi Iglesia para mi segunda venida.