JUEVES 7 DE MARZO DE 2013
¡Hijos míos! Con cuanta ternura y amor he querido salvarlos no solamente de los males espirituales pero también de los materiales. Se que sufren mucho con los males materiales. El dolor y el sufrimiento que producen los seres humanos es muy grande, pero infinitamente superiores son los males espirituales.
La condenación eterna no tiene comparación alguna con ningún dolor o sufrimiento producido en este mundo ya sea por causas naturales o producidos por el ser humano. Sin embargo, no quiero ni lo uno ni lo otro.
El mayor sufrimiento en este mundo lo ocasiona el ser humano. Nada se compara a las torturas tan refinadas que realizan los seres humanos. Y el mayor sufrimiento espiritual, la condenación eterna, lo ocasiona también el ser humano. Es el mismo ser humano que con sus acciones se condena eternamente.
Yo pude haberlo evitado si no le hubiera dado inteligencia, voluntad y libertad al ser humano. Pero entonces no hubieran sido seres creados a mi imagen y semejanza, y no hubieran sido seres capases de amar.
Los cree a mi imagen y semejanza a sabiendas que podrían optar por no amarse y por no amarse unos a otros. En términos humanos, tomé el riesgo de qué ello ocurriera. Bien valió la pena tomar el riesgo porque han sido millones de millones los seres humanos que aceptaron la redención y hoy realizan a plenitud su condición de hijos míos creados a mi imagen y semejanza.
Ciertamente han sido muchos los que optaron por negar su condición de ser hijos míos y han preferido hacerse hijos del diablo. En su libertad optaron por ser malos y condenarse eternamente. Aún así, bien valió la pena haber creado a los seres humanos.
Si uno solo hubiera aceptado la redención y el resto hubiese optado por condenarse, aún así bien valía la pena el haberlos creado. El bien celestial es infinitamente superior al mal por el que optaron los ángeles caídos y los seres humanos que les han seguido. Un solo ser humano que se hubiese salvado participaría de un bien infinitamente superior al mal que participan las almas y todos los ángeles condenados.
Y porqué quiero que se reflexiona en esto? Lo traigo a colación para que mis almas escogidas entiendan lo que significa mi segunda venida. Ya en mi primera venida la anuncié e hice ver que la humanidad estaría viviendo situaciones muy trágicas cuando ocurriese mi segunda venida.
No di mayores detalles porque en aquel tiempo nadie entendería lo que son las armas nucleares y su capacidad destructiva. Tampoco hubieran entendido lo que son las armas químicas y biológicas que han desarrollado los seres humanos de este tiempo.
Sin embargo, bastaron los términos que utilicé para que entendieran lo grave de la situación en la que se encontrarían los seres humanos y la magnitud de los eventos que ocurrirían. Tanto lo entendieron que optaron por cambios muy fuertes en su manera de vivir cuando pensaron que ello podría ocurrir en su tiempo.
Ahora es totalmente diferente. De muchas formas he venido anunciándoles a los seres humanos que el tiempo está cerca y la indiferencia es total. Aún en mi propia Iglesia son pocos los que han prestado atención y han decidido prepararse para ello poniendo el interés por los bienes materiales en su justo sitio y preparándose compartiendo con sus hermanos sus bienes y obrando el bien con todos.
La gran mayoría continúa viviendo como si nada va a ocurrir. Está ocurriendo como profeticé mi segunda venida a mis apóstoles y discípulos. Está ocurriendo como en el tiempo del diluvio universal. Todos comían y bebían como si nada iba a ocurrir.