JUEVES 2 DE AGOSTO DE 2012
Cuanto quisiera que todas las personas en el mundo entero conocieran mi Divina Misericordia y abrieran sus mentes y corazones a ella. Cuánto deseo que todos los seres humanos se salven y ninguno se condene. Que importante es que toda persona entienda con claridad lo que es la salvación y lo que es la condenación. Por eso quiero que se escriba sobre ello, que se hable de ello en todo lugar.
Quiero que mis almas escogidas sean las primeras en reflexionar profundamente y detenidamente sobre lo que es la salvación y lo que es la condenación. Que no lo hagan superficialmente y rápidamente para cumplir con la tarea y salir del paso. Si lo hicieran así no solo no comprenderán lo que ello significa sino que pondrán a riesgo su propia salvación.
Para ser apóstoles de mí Divina Misericordia hay que meditar mucho y reflexionar mucho sobre el significado de la salvación y la condenación hasta comprender plenamente lo que ocurriría si ellas se salvaran o si se condenaran. Solo entendiendo en profundidad el porqué de la salvación y las consecuencias de la salvación llegarán a comprender y amar mi Divina Misericordia y buscarán abrazarse a ella hasta el día de su muerte en el que se abrazarán conmigo para toda la eternidad.
Y solo comprendiendo profundamente las razones por las que una persona se condena y las consecuencias que eso tiene para la eternidad, se alejarán de todo aquello que es motivo o causa de condenación y se esforzarán para que sus hermanos también lo hagan. Tendrán una opción preferencial por las almas más alejadas de mí, por las que me niegan y me rechazan, por las que ciegamente han optado por querer acabar con la religión y con todos los que me aman.
Ellas se volverán sus presas más apreciadas para llevarlas a mi Divina Misericordia. Es por esto que mis almas escogidas debe formarse el hábito de meditar y reflexionar diariamente sobre la salvación y la condenación, valiéndose de todos los medios posibles para lograrlo. Al hacerse un hábito en ellas entonces podrán hablar de ello con naturalidad y con pasión y llevarán un apostolado eficaz de mi Divina Misericordia.
Ellas son las primeras que tienen que abrir sus mentes y corazones a mi Divina Misericordia. Al habituarse en reflexionar diariamente sobre la salvación y la condenación implorarán a su vez todos los días que tenga misericordia de ellas. La recibirán en abundancia y se volverán a su vez portadores de mí Divina Misericordia para sus hermanos. Este hábito diario de reflexionar en la salvación y en la condenación las hará almas de oración profunda y serán capaces de hacer muchos sacrificios por lograr la salvación de sus hermanos.
No habrá un apostolado más eficaz en estos últimos tiempos que el que realicen los apóstoles de mi Divina Misericordia. Ellas serán reconocidas no solo en la tierra sino en el cielo cómo mis apóstoles de la Divina Misericordia. Sus almas sufrirán cambios enormes al adquirir el hábito diario de reflexionar en la salvación y en la condenación. Se harán cada día más limpias y puras y habitaré en ellas manifestando mi gloria en sus propias almas.
Ellas radiarán mi presencia en todo lugar donde se encuentren. Serán fuentes vivas de mí Divina Misericordia y todos los que se acerquen a ellas recibirán las gracias necesarias para que abran sus mentes y corazones a mi Divina Misericordia.
De ellas dependerá la salvación de muchos, ya que es a través de ellas que les puede llegar las gracias que les son necesarias para su salvación. Mis almas escogidas como apóstoles de mi Divina Misericordia se harán presente en todos los pueblos del mundo y serán quienes terminen de preparar al mundo para mi segunda venida. Así lo ha querido mi Padre y así lo está llevando acabo el Espíritu. Nada podrá detener este torrente de Divina Misericordia qué quiero traer a la humanidad antes de mi segunda venida.