LUNES 9 DE JULIO DE 2012
Mi corazón está abierto para atender toda gracia que se me pida. No pongo restricciones ni límites al número de peticiones. Tan sólo pido que las hagan con mucho amor y no por interés propio. Sé que mis hijos están soportando pruebas muy fuertes qué no podrán vencer o soportar si no acuden a mi corazón misericordioso.
Al final de los tiempos son mayores mis gracias porque son mayores las necesidades de mis hijos. No negaré gracia alguna a quien me la supliqué. Cuánto más sean los pecados de quién implore mis gracias mayor serán las ayudas que le daré. Al mayor pecador del mundo que se arrepienta de sus pecados e implore mis gracias se las daré y le daré aún más de las que me pida.
Quiero que todos sepan que mi corazón no excluye a nadie. A todos los quiero en mí. Deseo que todas las almas se salven sin excepción alguna. Cuánto deseo no tener que juzgar a ninguna alma. No quisiera ver ni a tan solo un alma condenada. A todas las amo y quiero que todas estén en mí. Por ello les pido que oren e intercedan por la salvación de todas las almas del mundo.
Pedid con generosidad. No pongan limitaciones ni restricciones en sus peticiones porque yo no las tengo. Pidan por los que ustedes piensan qué son buenos y pidan por lo que ustedes creen qué son malos. Pidan por todos sin excepción alguna. No excluyan a nadie que en mi corazón hay lugar para todos. Mi misericordia no tiene límites.
Quiero alcanzar con mis gracias a todas las almas vivientes. ¿Y es que no lo comprenden? ¿Acaso no entienden por qué tanta generosidad para todos los seres humanos? Si no lo comprenden es porque no saben lo que significa la condenación de un alma. Si supieran el destino final de un alma condenada, si conocieran lo que le toca vivir un alma condenada, si tan sólo pudieran ver un segundo de la vida de un alma condenada, entonces comprenderían por qué quiero derramar tantas gracias en todos los seres humanos sin excepción alguna. Quiero que todos se salven, quiero que todos sepan qué quiero salvarlos.