MIERCOLES 25 DE JULIO DE 2012
Una vez consideré que la humanidad no tenía salvación y por eso vino el gran diluvio que acabó con todos aquellos que me rechazaron obstinadamente. Hoy también me rechazan con obstinación y aún así continúo derramando el gran diluvio, pero esta vez el de la Divina Misericordia.
No dejo de enviarla porque una vez que se cierren las puertas de mi Divina Misericordia vendrán días que la humanidad nunca antes vivió, ni se imaginan que pueda ocurrir lo que verán en esos días previos a mi segunda venida. Si tan sólo comprendieran la magnitud de los eventos al ver como derramo mi Divina Misericordia para que todos se conviertan y no tenga que juzgarlos.
!Ay¡ Ese día del juicio será precedido de días de angustias como nunca antes se vivieron. Mis almas escogidas y todos los que se abrazen a mi Divina Misericordia estarán seguros y confiarán en mi. Pero ay de aquellos que permanezcan obstinados cerrando sus corazones a mi Divina Misericordia. Si abrieran sus ojos y vieran lo que van a vivir, se convertirían no por amor sino por temor. Aún así los recibiría en mi corazón misericordioso.
A estas almas obstinadas las amo con gran amor. Por ellas en especial acepté el morir en la cruz con la esperanza de que abrirían sus corazones. Orad mucho por ellas y traédmelas a mi corazón misericordioso. Amadlas como yo las amo. No las abandonen. Insistid y tocad sus mentes y corazones con vuestras oraciones y sacrificios.